Empresas FamiliaresNotas de Opinión

Día Internacional de las Empresas Familiares

El 5 de octubre marca cada año una fecha muy especial. Es el día en que se celebra el Día Internacional de la Empresa Familiar. Es una oportunidad de reconocer y agradecer a todas las empresas familiares por su enorme aporte de valor en prácticamente todos los países del mundo.

Las empresas familiares son la tipología empresaria más habitual de encontrar; generan una gran proporción del PBI mundial y son las principales demandantes privadas de mano de obra. Me animo a decir que no hay nadie que no conozca o trabaje en una empresa familiar.

Además de esta relevancia económica, las empresas familiares son constructoras del tejido social y cultural, ya que transmiten sus propios valores en la interacción con empleados, clientes y proveedores. Son organizaciones de muy rápida adaptación y esto les permite ser motores de cambio en momentos de crisis o circunstancias adversas. Además, son empresas que reinvierten en forma permanente. Usualmente destinan sus utilidades a seguir creciendo y agregando valor a los productos y servicios que brindan, en lugar de retirarlas del capital de la empresa.

Todas estas son grandes características que poseen. Y por eso también es esencial que tomen conciencia del papel que cumplen. Es de suma importancia que, en la medida de las posibilidades, las empresas familiares opten por la profesionalización. Que desarrollen esa estructura que les permitirá fortalecerse y continuar a lo largo de las generaciones, con reglas claras que diferencien los ámbitos familia y empresa.

Es necesario que los propietarios de las empresas familiares sepan desenvolverse como socios responsables: que sepan interpretar la información relevante de la empresa y que conozcan los mercados en los que ésta se desenvuelve. Sobre todo, en aquellas empresas de segunda generación en adelante ya que es más normal encontrar socios que no trabajan directamente en la empresa de la familia.

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Es necesario también que las familias desarrollen el diálogo. Recordemos que, de acuerdo a algunas investigaciones, el 87% de las empresas familiares desaparece por cuestiones vinculares y no económicas: falta de intereses comunes y falta de armonía familiar. Encontrar los espacios y los momentos de diálogo se vuelve entonces fundamental para su continuidad.

Otro aspecto a tener en cuenta es educar a las nuevas generaciones. Prepararlas para que luego, si así lo desean, puedan hacerse cargo de llevar adelante la empresa. Desarrollar el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones desde la edad más temprana; darles la oportunidad de estudiar y formarse; si fuera posible, que hagan una experiencia en alguna otra empresa que no sea del ámbito familiar. Pequeñas grandes acciones que le irán dando herramientas para el futuro.

Por último, deseo resaltar el enorme valor de las y los empresarios familiares que, aún ante una multitud de dificultades, siguen apostando por crecer y continuar con sus actividades, dando la oportunidad así de que muchas familias puedan acceder a un trabajo digno.

En su día, un gracias especial a cada uno.

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Pablo Loyola

Titular de Novarum. Consultora que acompaña la profesionalización de empresas familiares.