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La Pymes y la Digitalización

La digitalización no ha sido opcional. Con el estallido de la pandemia de Covid-19, la declaración del estado de alarma y los confinamientos, no hubo empresa, por analógica que fuese, que no intentase usar cualquier tecnología digital a su alcance para mantener su actividad. La transformación digital se aceleró e impactó en sectores y empresas diversos. Con la intuición del fin de la pandemia en el horizonte, ¿qué queda de todo ello y qué depara el futuro?

Las cátedras de Innovació y Emprenedoria de la Universitat Rovira i Virgili (URV), junto a la Fundació URV y Grupo Castilla, celebraron en la Facultat d’Economia i Empresa de la URV en Reus una jornada titulada La digitalització com a resposta davant la Covid-19, en la que se presentó un estudio donde se analiza el proceso de transformación digital en todo tipo de empresas del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre.

Mercedes Teruel, directora de este estudio, además de directora de la Càtedra per al Foment de la Innovació Empresarial de la Universitat Rovira i Virgili (URV), resume así sus conclusiones de cara al futuro: «La tendencia de las empresas es a seguir digitalizándose, pero detectamos una situación de dobles velocidades en estos procesos».

«Hay empresas que han continuado este proceso de digitalización -explica Teruel-, mientras que otras, por su naturaleza, tienen más difícil hacerlo, como es el caso de las industrias. Pero lo que sí hemos visto es que, a raíz de la Covid-19, algunas de estas empresas quieren seguir digitalizándose con Inteligencia Artificial, robots… Las que estaban más digitalizadas tienen más tendencia a seguir digitalizándose, y esto aumenta el riesgo de que haya una brecha tecnológica entre empresas».

El peligro de que la aceleración de la transformación digital ensanche a partir de ahora la brecha entre aquellas empresas que han decidido que ya ‘ha pasado el bache’ y ‘todo vuelve a lo de antes’, frente a las que han tomado consciencia de la necesidad de insistir en este proceso está ahí. Y, pese a que cada empresa es un mundo y cada sector tiene sus particularidades, Mercedes Teruel no esconde que «el tamaño es un factor».

Las pymes, por su dimensión, y pese a haber entrado masivamente en este proceso de transformación digital en el último año y medio, tienen un riesgo mayor de terminar en el lado indeseado de esa brecha digital. «No es lo mismo, obviamente -ilustra esta economista-, una empresa multinacional que tiene un directivo tecnológico que una empresa más pequeña que solo tiene un ingeniero».

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«El hecho -prosigue Mercedes Teruel- de que tengamos un predominio de empresas pymes supone para nosotros una dificultad como territorio para estar en la primera línea de la digitalización, tanto por falta de empresas medianas-grandes como por la dificultad de atraer inversiones de grandes empresas que instalen aquí centros innovadores».

«La conclusión -insiste Mercedes Teruel- es que la pandemia ha conducido a la aceleración de un proceso de digitalización que ya se estaba produciendo, de manera muy suave, a través de determinadas plataformas, y el reto ahora está en la digitalización profunda de las empresas, con la introducción de la Inteligencia Artificial y la robotización. Y aquí, no todas las empresas lo tienen igual de fácil, tanto por la naturaleza de su actividad como por su tamaño».

El futuro del teletrabajo

Esa diversidad es la que recoge Pimec, patronal de micro, pequeñas y medianas empresas, en su reciente informe titulado El teletreball després de la Covid-19. En base a una encuesta realizada a sus asociados, un 45% de las empresas de la demarcación de Tarragona consultadas asegura que, tras la experiencia de esta pandemia, se han planteado implantar el teletrabajo de manera permanente. Otro 55%, sin embargo, no se lo plantea.

Jordi Ciuraneta, presidente de Pimec Tarragona, explica que «tenemos que ver qué tipología de empresas tenemos y qué tipo de trabajo es teletrabajable», pero vaticina que «todo aquello que se pueda teletrabajar, se irá implantando, porque tanto las empresas como los trabajadores han visto que es una manera de trabajar que traerá beneficios a todos».

«Con el teletrabajo hay un aumento de la productividad, la conciliación sube hasta las nubes y mejora el compromiso», destaca Ciuraneta, que añade: «Al final, el que no trabaja, no trabaja ni en casa ni fuera de casa. Y desde las empresas, entendemos que la gente es responsable».
En su informe, un 74,1% de las empresas encuestadas por Pimec  destacan la conciliación como el principal beneficio de la implantación del teletrabajo, seguido por el aumento de la productividad, con un 43,1% de respuestas, y el mayor compromiso, con un 34,5%.

Fuente: Diari De Tarragona

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